Podríamos preguntarnos: pero ¿por qué Cristo vino a pedirnos que celebremos su Corazón el primer viernes del mes y la Santísima Virgen vino a pedirnos que celebremos el suyo el primer sábado? Aunque siempre hay un elemento de misterio detrás de las peticiones del Cielo para mantener nuestra fe y conducirnos hacia la humildad de la obediencia sencilla, se pueden dar algunas explicaciones parciales.
Sabemos que nuestra redención se obtuvo al precio de los sufrimientos conjuntos de Cristo y de la Santísima Virgen. Cristo padeció y murió un viernes. Por tanto, el don supremo de su amor tuvo lugar ese día, el día que eligió para la devoción a su Corazón. ¿Qué puede ser más lógico?
Para la Santísima Virgen, aunque su sufrimiento también fue inmenso el Viernes Santo, continuó todo el sábado hasta la Resurrección. A lo largo de ese día y de esa noche, la visión de lo que había padecido su hijo nunca la abandonó, y la espada se clavó en su corazón durante esas 24 horas, que podrían describirse como la agonía de la Santísima Virgen.
Fue también este sábado cuando la demostración de su fe irrumpió en el Universo, y cuando ella sola llevó adelante a la Iglesia. A pesar de la aparición de la desaparición final de Cristo, cuando la duda se apoderó de todos, incluidos los Apóstoles, ella no dudó ni un segundo de la futura Resurrección de su hijo. El sábado es, pues, su día de gloria.
Si observamos atentamente todas las peticiones de Cristo y de la Santísima Virgen, veremos que forman una verdadera "trilogía" al comienzo de cada mes: la hora santa del jueves por la tarde, la comunión del viernes y la comunión del sábado. El significado es evidente: Cristo y la Santísima Virgen quieren que, al comienzo de cada mes, los fieles recuerden y mediten lo siguiente estes tres días de nuestra redención - Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo, cuando tanto nos amaron y tanto sufrieron por nosotros. ¿Qué podría ser más normal? ¿Qué podría ser más legítimo que pedirnos unas horas una vez al principio del mes para darles las gracias y asociarnos a ellos?
Nuestro Padre celestial nos ha pedido que el primer día de la semana, el domingo, le demos gracias por la Creación.
Cristo y la Santísima Virgen nos piden tres días en iniciar de mes para darles las gracias por la Redención.
SALVE CORDA
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1er sábado de cada mes
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