Queridos fieles de Salve Corda,
Con profunda alegría vengo a prestar mi apoyo espiritual a la gran Alianza en torno a los Corazones de Jesús y de María que habéis lanzado. En el contexto de una crisis mundial sin precedentes, vuestro objetivo de responder de manera concreta a su llamada es de plena actualidad.
Esta devoción a los Corazones de Jesús y de María se desarrolla mucho hoy en día, y es absolutamente esencial. Desgraciadamente, las peticiones precisas de Cristo y de la Santísima Virgen, inseparables de esta devoción, se olvidan con demasiada frecuencia. El gran mérito de la Salve Corda es precisamente que nos recuerda su importancia vital y basa su acción en su realización.
Existe también una falta de unidad entre los fieles de hoy. La Salve Corda responde a esta necesidad siendo una "Alianza" y no un nuevo movimiento que se suma a tantos otros. Sí, frente a la adversidad de nuestro mundo moderno, debemos unirnos en torno al estandarte de los Corazones de Jesús y de María y poner en práctica sus exigencias en nuestras vidas.
Recordemos las hermosas palabras de esperanza de Santa Jacinta: "Nunca es tarde para recurrir a los Corazones de Jesús y de María".
Desde la Catedral de Nuestra Señora de Fátima, en Kazajstán, bendigo la Alianza Salve Corda e invito a los fieles a unirse a ella. Que vuestro acercamiento permanezca fundado en la humildad, el espíritu de obediencia y la fe en la victoria final de la Santísima Virgen.
En Caná, María dijo a los criados: "Haced lo que él os diga". Los criados obedecieron y se produjo el milagro.
Hoy es lo mismo: hagamos lo que la Virgen nos pidió en Fátima y Dios concederá a los hombres las gracias de conversión y de paz que el mundo tanto necesita.
+ Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la archidiócesis de Santa María en Astana